Para muchos tener el inventario actualizado de los activos de su empresa es un asunto problemático, difícil de encarar pues suele ser una tarea engorrosa, que demanda mucho tiempo y personal.

El inventario de bienes es fundamental para mantener el control de tu empresa, y no es ninguna novedad, pues este concepto nació hace mucho tiempo, mucho más del que te imaginas.

Haciendo un poco de historia…

Desde que las sociedades humanas comenzaron a organizarse en las zonas urbanas y los bienes primitivos empezaron a ser producidos, los líderes ya sentían la necesidad de crear inventarios, claro que mucho más rústicos que los actuales.

Por ejemplo, en la antigua civilización cretense que floreció en el mar Mediterráneo, los arqueólogos han encontrado varios artefactos antiguos que parecen ser inventarios. Probablemente, estos inventarios de bienes tienen dos orígenes: fueron comisionados y producidos por los reyes para controlar productos en los almacenes imperiales o por los comerciantes privados, ya que los cretenses fueron grandes navegadores y vendedores de productos.

Aunque el concepto ya existiese para esa época, la palabra específica para referirse a inventario no fue creada hasta los tiempos de Roma. Este vocablo proviene del latín “inventarium”, que se refiere generalmente a la “lista de productos”. Curiosamente, la palabra inventario tuvo pocos cambios en la ortografía y la fonética al ir pasando de un idioma a otro.

El inventario de activos en la actualidad

Pero ahora es momento de hablar del inventario de activos en la contabilidad moderna, punto neurálgico para los empresarios. En la actualidad, el concepto de inventario de activos varía de país en país, y de una legislación a otra, pero en general es una lista donde se registran los bienes.

Un inventario se puede producir de diferentes maneras: puede ser estandarizado –como se requiere en algunos países–, puede ser una descripción detallada o una simple enumeración.

Pero ¿qué debe ser registrado en el inventario de bienes? Pues bien, los artículos que deben ser registrados en el inventario varían según la actividad económica, el tipo de empresa y de impuestos que tributa,  entre otros factores. Por ejemplo, en una empresa manufacturera, la mayoría de los artículos del inventario se encuentran en los depósitos y en las tiendas.

De todos modos, teniendo en cuenta los diferentes tipos de empresas y contextos, sí hay algunos tipos básicos de elementos que pueden ser listados en los inventarios y que deben ser recordados por quienes tendrán a cargo esta tarea:

Servicios: Elementos que se necesitan en la vida cotidiana de la empresa (artículos de oficina y máquinas de mantenimiento, por ejemplo), pero no están directamente involucrados en el proceso de fabricación.

Estructura física: Inmuebles, mobiliario y maquinaria, también fundamentales para el funcionamiento de la empresa.

Materias primas: Cada elemento o componente utilizado en la fabricación de un producto. No obstante, también pueden ser productos (un producto a veces es sólo una pieza en la fabricación de otro más grande o más complejo).

Material en proceso: Componentes y materiales que han comenzado a ser procesados.

Producto listo: Productos acabados que se encuentran en depósito, a la espera de transporte o bien esperando la mejor oportunidad para ser vendidos.

Teniendo en cuenta todos estos conceptos, tienes nuevas herramientas para asumir la realización del inventario de tu empresa.

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